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Detener la sobredosis

Hugo Castro, Alex Bernal, Julián David Patiño / Corporación Teméride

Pereira / 09 / 02 / 22.- Para el año 2010 se identificaron 175 casos de personas interesadas en el acceso a terapia de sustitución de opiáceos (TSO) en el Centro de Atención en Drogas de Risaralda (CADRI) del Hospital Mental Universitario.

Para esa fecha y coyuntura, la metadona se empezó a dispensar en el Plan Obligatorio de Salud (POS) con esta finalidad. La vía endovenosa se popularizó como mecanismo  costo-efectivo para el uso de heroína en el alivio del dolor físico y emocional.

En 2010, el Ministerio de Justicia y la Universidad CES realizaron el primer estudio de seroprevalencia en VIH en usuarios de drogas inyectadas, el cual resaltó el alto riesgo de infección por la práctica de compartir jeringas. Los reportes de drogas de UNODC señalan siempre a las hepatitis B y C como factores determinantes en el incremento de la morbimortalidad en este grupo, también la mortalidad por sobredosis de opiáceos.

Al frente de las sobredosis hemos estado las organizaciones de sociedad civil desde hace 7 años. Al menos en tres territorios de los siete identificados con mayor consumo de heroína endovenosa se aventuró el uso de Naloxona. Las primeras impresiones en la población fueron su efectiva respuesta en salvar vidas; en la institucionalidad la preocupación por el origen del medicamento y registro INVIMA.

El programa de dispensación de jeringas

Cuando implementamos el programa de dispensacion de jeringas en colaboracion con Open Society Foundation y Corporación ATS, cerca del 35% de las personas beneficiarias manifestaron haber padecido una sobredosis en algun momento de su historia de consumo (entre 3 a 5 años).

Las acciones iniciales para su prevención se centraron en el trabajo callejero para la identificación de síntomas persona a persona: depresión respiratoria, pupilas mioticas y depresión del estado de conciencia, fueron validados por las personas usuarias y de comunidad observadoras del fenómeno. Prestar atención a la vía aérea despejándola, ubicar a la persona en posición lateral de recuperación, llamar (contando con buena suerte) al servicio de emergencia y aplicar naloxona son recomendaciones desde entonces a los primeros respondientes: pares, familiares o personas de la comunidad.

Las sobredosis son una de las causas de muerte en personas que se inyectan drogas, incrementan su vulnerabilidad y morbimortalidad. Existen lineas técnicas y tecnologías para revertir estos eventos que pueden ser fatales en el 25% de los casos. Hemos comprobado que el uso de naloxona en comunidad es efectivo. Téngase en cuenta que de contar cerca de 350 usuarios de drogas inyectadas en 2010 se pasó a un estimado de 2400 en 2013. De este numero cerca del 65% vive en las calles. De 2.4% de prevalencia en VIH en 2010 se pasó a 17% en 2021; y de 44% de prevalencia en Hepatitis C en 2013 a 78% en 2021. Entre estas cifras cerca de 45 personas que han fallecido han contado con diagnósticos VIH, hepatitis virales y sobredosis.

La sobredosis en cifras

Nuestro servicio comunitario de escucha en diciembre de 2021 identificó en 320 personas cerca de un 13% de casos de sobredosis. Quizá la tolerancia (perdida de efectividad) adquirida con el tiempo lleven a una reducción en el número de eventos letales. 

Para el mes de marzo de 2022 en 112 personas que se inyectan drogas se conoció que el 29% conoce la naloxona. El 78% reconoce síntomas de sobredosis. El 93% de las personas refieren la importancia de llevar consigo la naloxona. En la semana comprendida entre el 16 al 21 de marzo de 2022 se presentan cerca de 13 eventos en escenarios de uso de drogas inyectadas como la heroína (se presume disuelta en agua y gotas de “Cocuan”). De estos eventos ocurrió la muerte de un hombre mayor de 30 años. 

En junio otro joven fue hallado en el baño de su casa aún con la jeringa adherida a su cuerpo. Por ese mismo mes, un adolescente sufrió una sobredosis fatal luego de terminar una sanción con privación de la libertad.

La naloxona es un antagonista opioide que se utiliza cuando la educación y la palabra no son de ayuda; se usa porque no llega el 123. Es efectiva si está en las manos de la comunidad preparada y entrenada para su aplicación.

Aunque los registros basados en el CIE10: F110, 111 y T401, 02 y 03 refieren las intoxicaciones, no se logra distinguir con ellos los eventos fatales, los cuales pueden ser altos en número. Desde enero de 2017 existen los Lineamientos para el protocolo de manejo de la sobredosis de opioides en la comunidad. Hasta ahora salvo la Secretaria Departamental de Salud en su buena fe le ahorra a las entidades de salud, la gestión del riesgo, el seguimiento al evento y el costo del medicamento naloxona asumiendo su compra, educación y dispensación comunitaria y extrahospitalaria.

Mencionar la vulnerabilidad de las personas que se inyectan drogas no es nuevo ni menos relevante a la salud pública y es ante todo un asunto de derechos humanos.

El 31 de agosto -Día de Sensibilización en Sobredosis- es la oportunidad para que las entidades territoriales mejoren mecanismos de vigilancia comunitaria y atención, ajusten mecanismos de testeo de sustancias y fortalezcan el registro de los eventos para avanzar en la prevención y reducción de la mortalidad que se deriva del uso de drogas opioides.

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